Se han documentado decenas de estrategias y programas para reducir los impactos del transporte terrestre. En general, se concentran en reducir los costos operacionales como una medida de rentabilidad y competitividad del negocio, pero existen un sinfín de impactos que se deben gestionar si de transporte sostenible queremos hablar.
La siniestralidad vial, que dejó 8.405 víctimas durante 2023 en Colombia. La demanda de combustibles fósiles, las emisiones tanto de GEI como de contaminantes del aire y sus impactos en la salud. La demanda de insumos y repuestos que presiona la extracción de recursos naturales y la disposición final de materiales contaminados y sustancias peligrosas. La congestión, que se asocia con la pérdida de competitividad, los altos costos operacionales que tienen una relación directa con las ineficiencias de la operación y del modelo de negocio, e inclusive los altos niveles de estrés que impactan la salud emocional de los transportadores y sus familias, son en resumen las principales externalidades del transporte.
A diferencia de varios países de la región cómo Estados Unidos, México, Chile y Argentina, Colombia no cuenta con un programa nacional que promueva mejores prácticas en el transporte, que incentive la eficiencia energética y la reducción de los impactos, así como, la reducción de los costos operacionales en beneficio de toda la cadena productiva. Si bien existen o han existido un número importante de iniciativas que promueven o han promovido mejores prácticas de conducción o más conocidas como eco-conducción, eco-driving o conducción verde, aún no ha habido una iniciativa formal del gobierno por liderar un programa de este calibre.
En Bogotá llevamos años tratando de madurar una semilla para este tipo de programas, y aunque hay avances aún no se logra consolidar un programa local o nacional, creo que el mayor avance lo tiene Giro Zero, un UK Pact de Los Andes y Cardiff University. Aunque el P4G Transporte Limpio de ProBogotá, ANDI, Rosario, EAN, Tigo y Monitor ha logrado avances interesantes y aplicados en el sector privado, así como, las aproximaciones de Ecopetrol y la Javeriana con Colfecar en el SGR han madurado en la academia estos principios, y el programa de formación del SENA ha certificado competencias para los transportadores, lo cierto es que aún estamos en ese camino, y por ahora nos hemos centrado en mejores prácticas logísticas y de conducción.
En el marco del programa de Clima y Aire Limpio para Ciudades de América Latina, CALAC+, por su sigla en inglés, de la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo, COSUDE, ejecutado por Swiss Contact, en la Secretaría Distrital de Ambiente publicamos la primera Guía de Conducción Sostenible como parte de una estrategia más amplia para consolidar un Programa de Conducción Sostenible en el Distrito.
Hablamos de conducción sostenible porque queremos amplificar el entendimiento del potencial de la medida en los transportadores, sobre todo en los empresarios del transporte, pues al hablar de eco-conducción se limita el potencial del programa al componente ambiental y pierde su valor, pese a que como lo concluyó The ICCT, los programas de formación y acompañamiento a conductores en mejores prácticas de conducción permiten reducir el consumo de combustible, las emisiones contaminantes e incidir directamente en la seguridad vial, así que la Conducción Sostenible tiene el potencial de reducir los impactos económicos, ambientales y sociales del transporte.
La técnica está suficientemente documentada, y sabemos que reduce los costos de operación asociados a la reducción del consumo de combustible, la menor demanda de servicios de mantenimiento y menores costos de reparación por siniestros. En términos ambientales, reduce las emisiones tanto de gases de efecto invernadero, cómo de contaminantes del aire, reduce la demanda de repuestos e insumos y los residuos peligrosos por efectos de la ampliación de los intervalos de mantenimiento, y tiene un significativo aporte social al reducir la cantidad de heridos y fallecidos por siniestros viales, los casos de morbi-mortalidad por efecto de las emisiones contaminantes, así como el estrés en las vías que implica menos conflictividad, inclusive en las familias de los conductores al llegar a sus hogares después de su recorrido final por la ciudad.
Sin embargo, lograr que nuestros transportadores conduzcan según estás técnicas para obtener todos estos beneficios, se ha demostrado implica un reto de cambio comportamental que va más allá de la ingeniería y se posiciona como una tarea para las ciencias del comportamiento.
Así las cosas, nuestra Guía de Conducción Sostenible, aunque es un aporte concreto y disponible para todos aquellos que quieren implementar un programa de conducción sostenible, es una pieza en un proyecto más amplio y ambicioso que busca consolidar un programa de conducción sostenible que logre transformar el comportamiento de los conductores en la vía.
El programa contempla la consolidación de las técnicas de conducción y la formación de los conductores, las intervenciones para incidir en el cambio comportamental, el monitoreo del comportamiento de los conductores en la vía, la recopilación y análisis de los datos y la retroalimentación a los conductores.
Nuestra Guía de Conducción Sostenible desarrollada por Autotrain como base para implementar un curso estándar de conducción, que vaya más allá de una charla de buenas prácticas e implemente rutinas de entrenamiento en ciclos anuales que logren fijar los principios técnicos en el subconsciente de los conductores.
Un paquete de medidas de intervención para transformar el comportamiento de los conductores en la vía, basadas en la teoría de las instalaciones desarrollada en el LSE y ya antes aplicadas en el transporte que se están estructurando por Instintivo, con el financiamiento de la Cámara de Comercio de Bogotá.
Un mecanismo de retroalimentación a los conductores sobre su comportamiento en la vía, con un enfoque de gamificación que se basa en el análisis de datos masivos capturados desde un GPS en el vehículo y analizados mediante el algoritmo desarrollado en el marco del P4G Transporte Limpio.
Un primer piloto integrando todos los elementos que se incluyó en los alcances de la participación de Bogotá como beneficiaria del Proyecto ACCESS del PNUMA, que busca acelerar el acceso a soluciones de movilidad urbana bajas en carbono a través de la digitalización y que como piloto, permita financiar la instalación de un número significativo de GPS en vehículos operativos en Bogotá, que recopile sus datos y los analice integrando los algoritmos de Transporte Limpio, para medir los impactos antes y después de implementar el curso estándar de conducción sostenible y de aplicar las intervenciones de cambio comportamental de Instintivo.
Seguiremos en mora de un programa nacional que profundice en el potencial de mitigación que tenemos mejorando la eficiencia energética del subsector transporte terrestre por carretera. Por ahora debemos como sociedad trabajar en lograr las señales correctas que cambien nuestros hábitos de comportamiento, que permitan reducir las externalidades de nuestras actividades económicas, pero que sobre todo nos permitan abordar un proceso de transformación comportamental para ser una mejor sociedad. Transformar nuestro comportamiento en las vías con seguridad nos hará mejores, por ahora dejamos las bases para lograr un programa de Conducción sostenible para la transformación social.
Febrero 2024